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domingo, 25 de marzo de 2018

Noches

Una ya no sabe la diferencia entre el día y la noche. Dormir a M, que ahora le ha dado por “mamá, en brazos, dormir en brazos”, dar la teta a J, quitar mocos a J, cambiar pañal.... 
Esta noche, me quedé dormida con M, a las 12 vino el padre a dormir, con J metida en la cuna, porque se quedó con ella para que yo descansara algo. En esto que M se despierta y pide agua, y ya, de nuevo pide que le duerma en brazos. Le cuesta dormirse, y entro en un círculo de cogerle, acunarle, dejarle en la cama, que vuelva a pedir brazos... hasta las 2:30 que más o menos se vuelve a dormir. Mientras tanto, doy con el pie al padre que está roncando. No es que no se lo merezca, es que con tanto ruido M va a pensar que esto es un cachondeo y no va a dormir. Y J durmiendo en la cuna, más o menos, porque tiene mocos y de repente la escucho que no puede respirar. Así que en vela estoy, aunque alguna cabezada he debido de dar porque ya son las tres y media y me tengo que levantar, ya sí, porque J se ha despertado, o por los mocos o por hambre. Así que la echo suero salino, cambio el pañal, rezo porque M no se despierte de nuevo, y le doy teta a J, y de nuevo a la cama. Pero no, M se despierta, y vuelta a empezar el circulo. Asi hasta la hora de levantarse. Que todos los días y las noches son iguales para mi, y se convierte todo en algo borroso, de cuando lo he hecho o si ha existido. después de esto, solo puede mejorar la cosa. 



lunes, 3 de julio de 2017

Destete

23 meses. 23 meses de lactancia. Si me lo dicen en el día 2 no me lo creo. Que M no se enganchaba, que era casi imposible pensar que iba a mamar, que le dabamos suplemento de leche porque no mamaba. Recuerdo esa noche en el hospital, totalmente abatida porque era incapaz, y el padre de M intentándome consolar. La enfermera de la planta intentando ayudarme, poniéndome a M en diferentes posiciones a ver si se enganchaba. Y saliendo el tercer día habiendo conseguido que M se cogiera a un pecho. Compré pezoneras que no usé, porque todavía era peor, y con esa incertidumbre nos fuimos a casa.
Y en casa lo seguíamos intentando, M y yo, y la verdad que tengo que dar todo el mérito a M, porque llegó un momento en que se enganchó bien, y mamaba. Y se dormía. Y perdía peso, y seguíamos con el suplemento. Y justo cuando cumplió un mes, se me cruzaron los cables, y dije “sin suplemento, porque tengo los pechos que van a estallar y este niño tiene que vaciar algo esto”.
Y sería porque era el momento justo, porque M tenía ya más peso y más fuerza pero la cosa funcionó, y M empezó a coger peso. Y tenía yo tan poca fe que todo fuera a continuar tan bien, que solo me compré un sujetador de lactancia, y no tengo nada de ropa de lactancia. Pero la cosa siguió funcionando, y funcionando, y cumplimos un año. Y ha sido duro, porque M se despertaba de 10 a 12 veces por la noche, (y estoy hablando ya con más de un año), pero mamaba y se dormía, y yo me volvía a dormir también. Pero es cansado.
Y cumplimos un año y medio. Y en Diciembre, pensaba que ya no podía más, y que había que destetar pero también superamos el bache, al igual que otros mucho baches, de dormir mal, de cansancio, ojeras…pero también estaba la felicidad de M, la mía por compartir esos momentos, y hemos llegado a los 23 meses.
Justo ahora no ha sido planeado, pero como M se puso malo, con 39 de fiebre, (y hacía 39 grados en la calle también), M estaba sediendo, y al final le dabamos agua, y por la noche cuando se despertaba, también le dábamos agua. Y llegaba la tarde, y después de la noche tan cansada, había días que M quería teta, y los dos nos sentábamos tranquilos, pero había otros días que le decía que “la teta está dormida” y así , poco a poco, sin pensarlo, sin estress, de repente me encuentro que en un día, M ha cogido la teta un poco para dormirse y ya está. Y ya no me ha pedido más, en todo el día.
Asi que, 23 meses de lactancia,que han sido maravillosos y un regalo, y que con melancolía, se están acabando. Pero que me han encantado.
y tan felices en la playa.


martes, 27 de diciembre de 2016

Final de año

Ya estamos a finales de año, y han pasado muchas cosas. Miro hacia atras y veo todo el camino que he recorrido. Todo lo que me parecía un mundo y cómo hemos ido pasito a pasito solucionando los problemas. Mucho aprendizaje por el camino, mucho cambiar las expectativas y ajustarse a lo nuevo. A aprender que a veces las cosas no son como se esperan en la maternidad, para bien y para mal.

M ya está dejando la etapa de bebe, y cambiando hacia un niño precioso. Ya se mueve, anda, quiere cosas, se enfada…. Y a veces es muy gracioso. Porque cuando  no quiere hacer una cosa se tira al suelo. No llora, no protesta, pero se tira al suelo, como diciendo, de aquí no me muevo. O no quiere ir en la silla del coche y se echa para adelante para que no le puedas poner los arneses. Es muy bonito ver como empieza a tener ideas para conseguir lo que quiere. Mi hermano me decía que si eso que hacía no era chantaje,y yo le dije que no. Creo que está demasiado extendido que los niños nos chantajean y no es real. Han tenido durante muchos días de su vida, lo que  necesitaban, al menos M, ha tenido calor, comida, resguardo. Le hemos cuidado y dado cariño. Que de repente no consiga algo que quiere y se ponga a llorar, no lo veo como chantaje. M lloraba si tenía hambre y se le daba comida, o si tenía sueño y quería dormir. Es su forma de comunicación. Y así estamos aprendiendo, M a ver que a veces no se consigue todo, y nosotros los padres, a explicarles y darles cariño.  

Y a M le encanta jugar, y ahora que se mueve le gusta jugar al escondite,pero se esconde detrás de sus manos, y se queda quieto, para que no le veas. En serio, hay momentos que son maravillosos. No se pueden contar todos. 

Echando la vista atras, veo que cuando empezamos el año, yo de baja todavía, y luego de excedencia, la vida era tranquila y pausada. Y de verdad que recuerdo esos días con añoranza, porque me encantaban los paseos que nos dabamos, aunque M no sabía andar e iba en la silla. Las clases de música, tener tiempo para poder echarse una siesta con él. Ver cómo le salían los dientes, ver cómo le gustaba el agua y lo que se divertía en la piscina en verano. Y todos los avances, desde dar palmas, a decir adiós, o a pedir teta.

Ha habido stress, sobre todo cuando M se ha puesto malo, o estaba aprendiendo a andar y se ha caído, y seguimos aprendiendo a gestionar todas las emociones que genera ver a tu bebe malo, o llorando, o necesitado,y poder hacer poco.

Asi que hemos aprendido a aceptar las cosas cuando vienen, las buenas, y a tener paciencia con las malas, aunque todavía nos queda mucho camino, y  a veces con la crianza, es complicado. Porque todo el mundo opina, absolutamente sobre todo. Por lo que hicieron ellos, por lo que creen que se debiera hacer,o por cualquier razón. A veces es complicado y te crees que estás luchando contra los elementos, y es complicado hacer ver a la gente que te respete. 
Sí, este año ha sido maravilloso, lo único que echo de menos es no estar en casa para poder estar más tiempo con M. Aunque no tenga mucho tiempo para mí, y me gustara poder sentarme tranquilamente a desayunar, a comer o a cenar. Pero es que me falta tiempo para poder disfrutar de la explosión de vitalidad que es un niño de año y pico (y sí, ya dije que es cansado, pero molaaaaa). 

Ya me gustaría estar a mí así, con una cola larga para tener a mi pequeño M controlado mientras descanso....

Dibujo de Ali del Rey www.alidelrey.com

sábado, 23 de abril de 2016

Lactancia

 
Llevamos casi 9 meses,  casi 9 meses mágicos con M. Con M y con la lactancia materna. Si al principio alguien me hubiera dicho que iba a durar tanto  no me lo hubiera creído. No lo hubiera hecho por diversas razones : no tenía ni idea de cuánto tiempo quería dar el pecho, solo sabía que lo quería dar. Pero era una convicción laxa:” le daré el pecho pero si no puedo tampoco me voy a agobiar”,  porque para mí ya con tener a M conmigo iba servida. Y luego, porque los inicios fueron muy duros. M nació con 2600 kg y en el hospital nos dijeron que había que suplementarle. Y porque los tres días en el hospital fueron muy duros, no se enganchaba, no mamaba, y terminábamos dándole biberón. Y más tarde, en casa, cuando ya estábamos contentos, qué digo contentos, eufóricos porque veíamos que se enganchaba a la teta y mamaba, de repente íbamos al pediatra y no había ganado peso. 
Y me encontré sola frente a la presión exterior que me decía que diera a M biberón. Por activa y por pasiva. Como tengo un problema de cabezonería, en cuanto me dicen que no puedo hacer algo, lo intento hacer. Y eso que mi convicción sobre el pecho no era muy fuerte. Así que iba de un lado a otro con el minibebé enganchado a la teta, para desayunar, para comer, para cenar, para dormir, para ver la tele, para andar por el pasillo, para elegir el body….Y pasó el primer mes, y M se hizo más fuerte, y empezó a coger peso como un campeón, y todo el mundo se empezó a relajar, y comenzó la maravillosa etapa que seguimos compartiendo, M y yo, aunque ahora menos porque volví al trabajo.
 
Pero estar con M, que se ponga feliz porque sabe que va a comer, que te sonría y te mire enganchado a la teta, que le sirva para calmarle, para darle calor, para alimentarle, para dormirle…. Es lo mejor que me ha pasado. 
 Así que vamos por 9 meses y siguiendo! 

                                                                Dibujo de Ali del Rey www.Alidelrey.com