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viernes, 22 de junio de 2018

Todavía, el duelo

 Podría hablar de la operación pañal, de la operación chupete, de la operación comida... pero hoy siento añoranza de cuando estaba embarazada. O mejor dicho, de cuando estaba embarazada de Martina. De esa alegría, paz, serenidad. De pensar que era lo más maravilloso del mundo. Con Marcos y con Julieta los embarazos fueron con miedo, y sin disfrutar, pensando que pudiera salir algo mal. Y siento nostalgia de esa época inocente. Y tristeza de no tener a Martina, mucha tristeza. 
Me he dado cuenta lo feliz que me hacen mis hijos. Y eso que es agotador, pero no puede molar más. Es curioso como cambian las cosas, pero supongo que hay un tiempo para cada cosa. Y a veces grito y me enfado y no tengo paciencia, pero tengo que aprender también a ir con mis tiempos. Y a conocerme mejor. Y a saber crecer con mis hijos. A tener paciencia con nosotras mismas, con la exigencia que tenemos, y a seguir el camino, que nunca se para. Y a tener tiempo para lo que nos guste, que también da energía. 

Total, que hoy tengo añoranza de mi tiempo con Martina.

 
las flores de los paseos con Martina

domingo, 20 de marzo de 2016

Martina

M no estaría, no tendría mundos, ni historias que contar en un  futuro , si no fuera porque Martina vino, y se fue. Martina llegó por noviembre del 2013, y estuvo conmigo, con nosotros hasta el 11 de julio de 2014, que fue cuando nació, sin vida, en un parto por cesárea. Fue nuestra hija deseada, la pequeña revoltosa que me dio paseos con la abuela, comidas en familia, abrazos triples con su papá, una primavera viendo brotar las flores y eligiendo las que nos gustaban...  El tiempo que nos regaló fue precioso y todo lo que nos enseñó, tan pequeñita; nos enseñó que lo importante es vivir el ahora y disfrutar lo que tenemos, la familia, los amigos, un rayo de sol, un paseo tranquilo, un abrazo...
Martina  era luz, así que cuando nos  tuvo que dejar, de repente llegó oscuridad, los  días tristes y la pena.

M apareció de la nada 5 meses más tarde para volver a traer un poco de luz. Y realmente con él todo se vive mejor y de otra manera, porque cuando sonríe, es imposible no reír con él. Y Martina seguirá, en nuestros corazones, siempre.
Día del recuerdo 2015